Cynthia M. Martínez
Fundadora Lead Up Labs
“Nuevo año, nuevo tú…” Como mentora, escuchar a mis clientes decir esta frase me hace pensar en lo limitante que es este enfoque. Las lecciones aprendidas hasta hoy te han llevado donde estás. Decir que cada nuevo año tu punto de partida arranca sin ningún conocimiento es declarar, en cierta forma, el fracaso dentro de tus procesos.
Aprender de las lecciones del pasado nos asegura que no las repetiremos. Más que reinventarte, enfócate en integrar lo aprendido y ser consistente en trabajar por materializar tus sueños.
Constantemente veo cómo líderes y emprendedores se sabotean cuando valoran más el talento que la disciplina. A continuación, te comparto 3 estrategias para que aprendas a desarrollar una disciplina diaria a través de hábitos saludables:
Estrategia 1: Diseñar el hábito para que sea inevitable.
Objetivo: Simplificar lo que quieres alcanzar.
Prepara el ambiente con anticipación (la agenda abierta, la ropa seleccionada o el espacio listo desde el día anterior) para que sea casi imposible no trabajar en la meta. También puedes asociar el hábito a algo que ya haces (después del café, al cerrar la laptop, antes de la primera reunión) para que se convierta en rutina.
Estrategia 2: Une la disciplina a tu identidad, no a resultados.
Objetivo: Que la disciplina sea parte de quién eres, no solo de lo que quieres lograr.
Cuando alineamos una meta alrededor de nuestra personalidad, se nos hace más fácil ser consistente en nuestro plan de acción para alcanzarla y materializar nuestros sueños. Por ejemplo, si tu personalidad y estilo de vida no te permite levantarte temprano, especialmente si eres emprendedor o contratista, diseña un horario de trabajo luego del mediodía.
Horarios atípicos como dos días 10:00 am a 6:00 pm y tres días 1:00 pm a 7:00 pm pueden ser efectivos. De hecho, la nueva ola de empleados híbridos y remotos valoran mucho este tipo de horarios.
Estrategia 3: Crea sistemas de seguimiento visibles y simples
Objetivo: Sostener la disciplina con retroalimentación y claridad al ejecutar constante.
Quizás no sepas hacia dónde vas, pero sí debe haber claridad en lo que se vaya a hacer. Aquí se busca progreso y no perfección. Y el progreso requiere que uno identifique qué paso va tomará.
La disciplina diaria no nace de exigirte más, sino de organizarte mejor. Cuando el hábito es pequeño, está alineado con quién eres y puedes darle seguimiento fácilmente, dejas de depender de la motivación y se vuelve parte natural de tu forma de liderar.
Todo comienza por ti. Empieza a trabajar en tu disciplina para manifestar tus metas y sueños.
Sobre la Autora:
Cynthia M. Martínez es una rebelde con causa, empresaria y estratega de vida y negocios con especialidad en liderazgo e innovación. Como parte de su amplia trayectoria como estratega lleva más de una década desarrollando líderes en el campo de venta directa, apertura de mercados y brindando consultoría a nivel corporativo y PYMES. Es creadora del movimiento en redes sociales en formato de blog llamado “My barely famous life” en el que equipa a los seguidores con herramientas de liderazgo y tecnología a través de su programa educativo. También, es Fundadora de Lead Up Labs, una plataforma digital que cuenta con todas las herramientas tangibles y digitales para que los participantes aumenten su productividad y alcancen sus metas.
